Todos los estudios realizados hasta la fecha han confirmado que cuando aparecen los primeros síntomas de la psicosis, transcurren  dos o tres años de media hasta que la persona afectada recibe tratamiento para el trastorno. En cualquier problema de salud, la demora en la aplicación de la terapéutica adecuada suele repercutir negativamente, tanto en la evolución de la enfermedad como en los resultados del tratamiento. Demorar el inicio del tratamiento de la psicosis tiene consecuencias, entre las que cabe destacar una recuperación más lenta e incompleta, mayor riesgo de depresión y suicidio, dificultades con las relaciones sociales, pérdida progresiva de apoyo familiar y social, y problemas en los estudios o en el mantenimiento del empleo.

Los primeros síntomas de la psicosis suelen aparecer entre los 16 y los 30 años, una etapa vital en la que se producen muchos cambios, y pueden ser interpretados erróneamente por las personas cercanas como conductas propias de la edad. Por ello, en muchas ocasiones la familia y los amigos no se dan cuenta hasta que los síntomas son realmente graves. A ello contribuye también el hecho de que muchas personas desconocen las características de este tipo de trastornos y tienen dificultades para identificar sus síntomas

Básicamente, los síntomas previos a un episodio psicótico pueden consistir en:

  • Cambios en la afectividad: suspicacia, depresión, ansiedad, cambios de humor, tensión, irritabilidad, ira.
  • Cambios en la cognición: ideas extrañas, dificultades de concentración
  • Cambios en la percepción sí mismo, de otras personas y del mundo
  • Cambios perceptuales y físicos: trastornos del sueño, cambios en el apetito, quejas somáticas, pérdida de energía y motivación, trastornos perceptuales.

La aparición aislada de alguno de ellos no significa necesariamente que la persona esté desarrollando un trastorno psicótico. Sin embargo, una conjunción de este tipo de síntomas que se mantiene a lo largo del tiempo, especialmente cuando se produce una reducción inexplicable del funcionamiento personal y una pérdida de contactos sociales, debe alertarnos sobre la necesidad de buscar consejo profesional.

En el caso de que se diagnostique algún tipo de trastorno psicótico, no solo será necesario que tome fármacos, al mismo tiempo es necesario iniciar una terapia psicológica que apoye y afiance la recuperación. El tratamiento psicológico contribuirá también a reducir el malestar y la alteración adicional que  provoca el propio trastorno tanto en el afectado como en las personas más cercanas.

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Publicado el diario Levante el 13 de Enero de 2004. Elena Aznar Avendaño – Instituto Valenciano de Psicología Psicóloga Clínica. Diplomada en Estudios Avanzados.