En nuestra consulta recibimos con frecuencia a personas que acuden solicitando ayuda para resolver problemas en la relación con su pareja. Por lo general, se trata de personas suficientemente equilibradas y bien ajustadas que no presentan problemas importantes en otras facetas de su vida. Las dificultades que con más frecuencia suelen ser objeto de consulta son los problemas de comunicación, las discusiones constantes, la dificultad para llegar a acuerdos, diferencias en la educación de los hijos y la interferencia de terceras personas en la relación.

Aunque muchas parejas acuden cuando esas dificultades no han producido un desgaste importante en la relación, a menudo se recurre a ayuda profesional cuando ésta se encuentra al borde de la ruptura definitiva.

Para abordar estos problemas, se empieza por conocer la realidad de la pareja, es decir, valorar la situación de la relación, las características personales de cada uno y los factores que están interviniendo en las dificultades específicas que presentan. A partir de esa información se puede determinar qué aspectos es necesario cambiar y qué técnicas son las adecuadas para conseguirlo con la mayor eficiencia posible. Habitualmente se suelen emplear técnicas para:

  • Reducir las discusiones y la insatisfacción en la convivencia cotidiana.
  • Mejorar la comunicación y la comprensión mutua.
  • Aumentar el respeto en la pareja.
  • Mejorar las habilidades para tomar decisiones y llegar a acuerdos. o Mejorar la capacidad de disfrutar la relación.

Lo mas frecuente es que ambos miembros acudan juntos, sin embargo, tampoco es inusual que sea uno de ellos el que acuda, y que se inicie el proceso orientando a esa persona sobre cómo manejar las dificultades y ayudándole a buscar el acuerdo con su pareja respecto a la necesidad de ayuda profesional.

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Levante 2006
Autora: Elena Aznar Avendaño. Psicóloga Clínica y Diplomada en Estudios Avanzados Instituto Valenciano de Psicología (INVAL)