Trastorno obsesivo compulsivo

El trastorno obsesivo compulsivo se caracteriza por la presencia de obsesiones que interfieren de forma significativa en la actividad cotidiana de quien lo padece, y que provocan una gran pérdida de tiempo durante el día.  Las obsesiones son ideas, pensamientos, impulsos o imágenes de carácter persistente que el individuo considera intrusas  y que provocan ansiedad y malestar significativos. Quien padece obsesiones tiene la sensación de que los pensamientos relacionados con la obsesión, o las imágenes no tienen relación con sus valores ni pensamientos habituales, las consideran como muy extrañas e indeseables. Por ejemplo, a una persona desordenada y poco cuidadosa puede empezar a desarrollar rituales sobre el orden y limpieza, y empezar a estar muy preocupado por la presencia de gérmenes y bacterias en las sillas. Las obsesiones más frecuentes se relacionan con la contaminación, dudas (sobre haber cerrado la puerta del coche, la llave del gas, o si habrá atropellado a alguien, sobre la orientación sexual), orden (necesidad de que los objetos se coloquen de acuerdo a un orden determinado o simétricamente), agresivas (insultar, golpear, abalanzarse sobre alguien), sexuales (imaginar a personas desnudas de forma recurrente). Las obsesiones provocan mucha angustia, y las personas que las sufren intentan neutralizarlas o suprimirlas mediante comprobaciones.

Las compulsiones son actos repetitivos como lavarse las manos con mucha frecuencia, comprobar la puerta del coche muchas veces, o avanzar retroceder en la calle, pasar varias veces por determinadas baldosas de la acera, etc.

 

Prevalencia en la población y curso de este trastorno

Se estima que la prevalencia global es del 2,5%. Suele iniciarse en la adolescencia o principio de la edad adulta, aunque puede aparecer también durante la infancia.

El trastorno obsesivo puede cursar con períodos de disminución de síntomas y otros de exacerbación de los mismos si no se sigue ningún tratamiento.

 

Síntomas característicos del Trastorno Obsesivo-Compulsivo

Los síntomas más característicos son los siguientes:

  • Presencia de pensamientos, imágenes o impulsos recurrentes que causan ansiedad o malestar significativos, con intentos de supresión de los mismos e intentos de neutralización mediante otros pensamientos o actos.
  • Presencia de compulsiones, que podemos definir como comportamientos (comprobaciones, limpieza excesiva, higiene excesiva o exceso de lavados de manos o corporales,  o actos mentales (contar, rezar, repetir palabras, etc) que se realizan como respuesta ante la obsesión con el objetivo de la reducción del malestar principalmente.
  • Las obsesiones y compulsiones producen pérdida de tiempo considerable e interfieren en la vida cotidiana de quien lo padece.

 

Tratamiento psicológico

Actualmente disponemos de mejores herramientas terapéuticas para el abordaje del trastorno obsesivo compulsivo. De forma resumida, las características más relevantes del tratamiento psicológico podemos resumirlas de la siguiente forma:

  • Desarrollo junto al paciente de un modelo que explique la aparición y el mantenimiento del trastorno. Se trata de responder a la pregunta de por qué empezó mi problema y por qué no se ha resuelto.
  • Terapia cognitiva para las valoraciones de las obsesiones; se trata de valorar si se están empleando estrategias lógicas o erróneas en la valoración de las obsesiones, y favorecer la disminución del malestar asociado a la presencia de las obsesiones.
  • Exposición a las obsesiones evitando su neutralización con la presencia del terapeuta al principio. Se trata de experimentar el aumento de la ansiedad que implica la presencia de las obsesiones sin la posibilidad de neutralizar el malestar empleando todas las estrategias aprendidas. Se trata de comprobar que la ansiedad disminuye y desaparece.

De acuerdo a los resultados de la investigación sobre tratamientos psicológicos cognitivo-conductuales, todo apunta a la mayor eficacia de este enfoque de tratamiento.

Aunque sólo basado en un número pequeño de estudios, la terapia conductual o cognitivo-conductual parece ser un alentador tratamiento del TOC en niños y adolescentes. Este tratamiento puede obtener mejores resultados cuando se combina con fármacos comparado con el uso sólo de fármacos. Se necesitan ensayos adicionales para confirmar estos hallazgos. Entre tanto debe considerarse cómo hacer que la TC/TCC sea más accesible como un tratamiento para el TOC en niños y adolescentes. En O’Kearney RT, Anstey KJ, von Sanden C Terapia conductual y cognitivo-conductual para el trastorno obsesivo-compulsivo en niños y adolescentes (Revisión Cochrane traducida) De La Biblioteca Cochrane Plus, número 3, 2007. Oxford.